31 - 03 - 2020

Álvaro y P

Cada matrimonio que hacemos nos regala inspiración, sensaciones únicas, nos deja amistades, enseñanzas, pero sobretodo AMOR. El matrimonio de Álvaro & Penélope no fue la excepción. Nos dejó ver un amor profundo, perpetuado, como lo dijo P después de unos meses de matrimonio “un amor que jamás dejará de existir, gracias a las fotos que con tanto amor nos regalaron”.

Álvaro de España, P de Colombia, viajaban unos días antes de su matrimonio a Cartagena desde Miami, y en medio de su apretada agenda de vuelo, pudimos hablar de aquello que se soñaban. Nos hicieron énfasis marcado, en especial Álvaro, de que no querían nada de fotos posadas, sólo DIVERTIDAS; Desde este momento se convirtió en un reto: hacer fotos con amor, pero sobretodo MUCHA DIVERSIÓN.

Se llegó el día del matrimonio. Se respiraba ansiedad, anticipación, nervios, pero sobretodo una conexión entre Álvaro y P que no podemos describir con palabras y que afortunadamente podemos compartir con ustedes a través de las imágenes.

Ambos espacios donde se arreglaron P y Álvaro estaban inundados de amor de sus familias, de toques caribeños y de mucha intimidad. Se hicieron algunos “rituales” característicos españoles en casa de Álvaro y en casa de P, el gran encargado de que todo estuviera OK era su papá (su mano derecha, su costurero, ese  “todero” incondicional que la acompaña siempre).

La fuerza con que Álvaro miraba a P era indescriptible, y la sutileza, dulzura y delicadez de P hacía Álvaro crearon un mix precioso de ver y de fotografiar.

Cuando se terminó la ceremonia, bailaron hasta el cansancio con sus invitados, las palenqueras y los tamborileros. No se cansaban de dar vueltas, recorrer de arriba abajo el tumulto de sus invitados; y cuando nos los llevamos para irnos las fotos de pareja, ellos seguían bailando solos, enamorados, completamente sumergidos en ese amor y esa pasión. ¿Dirigirlos? ¡Que va! no se necesitaba, ellos solos creaban los instantes, la diversión, el movimiento, lo espontáneo. Cada vez que hacíamos clic, nos deleitábamos más con su energía, su complicidad, y su sinergia.

Se gozaron cada instante, solos o acompañados, brindaron hasta el cansancio con cada uno de sus invitados, con su familia; y cuando empezó la fiesta, una que creemos había empezado desde el principio del día, la energía subió ¡al tope máximo! Se sentía una vibración única. Como lo dijimos al principio, fue pura DIVERSIÓN y mucha, mucha magia, que hoy queremos compartir con ustedes a través de las fotos.

-Vero Ramírez y Mateo Soto